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II. - Hombre y Dios en el pensamiento Medieval

1.- INTRODUCCIÓN. 
1.1.- Las escuelas medievales. Relaciones Fe y Razón. 
Tres tipos de "escuelas", tendrán el monopolio del saber en la Edad Media. Las escuelas monacales, las escuelas catedralicias y las escuelas palatinas.
La primera disciplina filosófica cultivada sistemáticamente en la Edad Media, fue la dialéctica, materia incluida en los estudios impartidos en las universidades medievales: Trivium (Gramática, Retórica y Dialéctica) y Cuadrivium (Música, Geometría, Astronomía y Aritmética).
La primera escuela que llegará a formar un movimiento cultural, fue la "Escuela Palatina de Carlomagno". Los temas principales de este movimiento eran la Trinidad, que lleva al estudio filosófico de conceptos como el de persona, o la Eucaristía, que origina el estudio de los conceptos de sustancia y accidente. El tema de los universales, que se concreta en el estudio de las relaciones entre el concepto y la realidad. Por último el tema de la oposición entre la predestinación y libertad humana.
En la escuela carolíngia, principalmente en Francia, pero luego en todas las naciones, progresivamente las disciplinas del Trivium y el Cuadrivium, se fueron reduciendo a Lógica y Teología.
En Occidente sólo compiten con ellas las filosofías árabes, que aportarán a Occidente la recuperación de Aristóteles. El típico problema del antagonismo entre fe y razón, antes de Anselmo de Canterbury, había generado dos corrientes: las dialécticas, que no admitían más fuentes de conocimiento que la Razón y, los teólogos, que no admitían que la Fe fuera contaminada por la Razón. La solución de Anselmo de Canterbury se ha hecho célebre en la fórmula "fides quaerens intellectum", Tener Fe para tener conocimiento, o dicho de otro modo, la fe se sirve del intelecto para hacerse inteligible1.
De todas formas Anselmo de Canterbury, en su pretensión de "creer para entender" llegó un poco lejos, intentando fuesen comprensibles y demostrables todos los dogmas cristianos. En definitiva, unir filosofía y teología de una forma absoluta. Fue un extremismo corriente en la Edad Media, confundir que la fe deba ser razonable con el racionalismo de la fe. Cuestión que sólo es superada por Tomás de Aquino.
1.2.- Las universidades. 
Las universidades se establecen a principios del sg. XIII en parte por la masificación de estudiantes en las escuelas catedralicias y monacales. La palabra universidad proviene de "universi", caso vocativo del sustantivo "universus" que significa todo (poder alojar a todos los estudiantes e impartir todas las disciplinas).
Algunas universidades célebres fueron, en Europa, París, Oxford y Bolonia, y un poco más tarde Salamanca. Lo importante es que en las universidades surgirá la nueva escuela filosófica que llegará a sustituir al Agustinismo, y esta escuela es la escolástica2, de origen Aristotélico.
1.3.- El aristotelismo medieval. 
El aristotelismo se hace habitual en las universidades de Occidente, recuperado gracias a los árabes a través de España e Italia. Antes del siglo XIII, Occidente sólo conocía de Aristóteles algunos libros o fragmentos sueltos de la metafísica, pero en pocos años de este siglo se descubre el resto. En un principio recibido con prevención; por ser la filosofía de un pagano y porque sus escritos venían halagados y comentados por escritores árabes, "infieles". La única manera de superar la prevención era cristianizando la obra de Aristóteles, y a esto se dedicaron Alberto Magno y su discípulo Tomás de Aquino. La principal dificultad estaba en el dogmatismo de la tradición agustiniana, y un movimiento que pretendía adoptar el aristotelismo tal cual, según la versión de Averroes (comentador árabe de Aristóteles): el averroismo latino, cuyo radicalismo en aceptar Aristóteles se confundió con el trabajo más moderado de Tomás de Aquino. Hasta tal punto que éste tuvo que defenderse de la Inquisición de la época, y sólo después de su muerte se aceptó universalmente su versión del aristotelismo. Esa aceptación se convirtió en doctrina, dando lugar a una corriente aristotélico-tomista dentro del dogma cristiano.
Al final de la Edad Media, también surgirán escuelas opuestas dentro de esta nueva corriente, como por ejemplo, Duns Escoto o Francisco Suárez.
2.- TOMÁS DE AQUINO 
2.1.- Punto de partida de la filosofía de Tomás de Aquino. 
El punto de partida de Tomás de Aquino es "externo": la necesidad de distinguir la razón de la fe y ponerlas de acuerdo. La distinción es clara. La teología se basa en la revelación y la filosofía en la razón. Toda la verdad adquirida por la razón como la verdad revelada tienen un mismo origen: Dios. Dios no puede engañarnos, y al igual que su revelación es verdadera, la razón humana debe llegar a la verdad si se usa correctamente. En caso de que la razón contradiga la verdad revelada, siempre es la razón la que debe quedar en entredicho.
Es un error de perspectiva suponer que este modo de pensar es más teológico que filosófico: El problema de la fe y de la razón sólo puede generarse en el ámbito de una fe concreta, de otro modo carecería de sentido. La solución Tomás de Aquino es coherente. Se trata de hacer la fe, lo más inteligible y demostrable que se pueda, y eso es una tarea filosófica y no teológica.
Pero también hay un punto de partida "interno", que consiste en el tratamiento sistemático que da a las cuestiones que estudia. Pretende siempre que unas verdades se apoyen en otras, en un sistema de pensamiento deductivo, con enorme rigor lógico y donde lo importante es abandonar pronto el punto de partida.
En las dos primeras partes de la "Suma Teológica" se encuentra simplificadamente, todo el pensamiento tomista, y nada más comenzar, se enfrenta con el problema de Dios, y su representación racional. Es decir, Tomás de Aquino parte de Dios, pero no solamente del Dios revelado, sino del Dios descubierto por la razón.
2.2.-Principios fundamentales. 
Debemos aclarar cuáles son los principios que Tomás de Aquino adopta de Aristóteles, y cuáles son ajenos al aristotelismo.
a) Principios aristotélicos.
Asume la distinción entre substancia y accidentes, el hilemorfismo, la teoría de la potencia y el acto, la explicación general del movimiento o cambio, la teoría de las cuatro causas, el concepto de analogía, y la teoría sobre la abstracción. Más adelante, rechazando algunos planteamientos agustinianos sobre el conocimiento, también aceptara la teoría empirista de Aristoteles de que todo conocimiento comienza por los sentidos; y la distinción de dos intelectos en el hombre.
b) Principios no aristotélicos.
Especialmente importante es la distinción Esencia-Existencia, procedente de los comentaristas árabes y judíos de Aristóteles. Con este principio se completa el esquema aristotélico sobre los entes, como veremos más adelante.
También asume dos principios platónicos. La participación, lo que supone una modificación radical del aristotelismo, provocada por la distinción citada anteriormente. Y, por otro lado, la causalidad ejemplar, pero no de las ideas respecto al mundo sensibles, sino Dios como modelo que imitan imperfectamente las criaturas.
Por último, le servirá especialmente en la imagen jerárquica del Universo y como una de las demostraciones de la existencia de Dios, el principio de los grados de ser o perfección. Es este un principio neoplatónico, no señalado por Platón, pero que coherente con el de participación, explica la mayor o menor lejanía a la causa primera (Dios), la mayor o menor participación en su perfección.
2.3.- Necesidad y contingencia3 en la ontología tomista. 
Para Tomás de Aquino el problema no es racionalmente el problema de Dios, sino explicar el mundo, es decir, la creación. El problema de la creación es el principal de cualquier pensamiento filosófico, que parta de la idea de un Dios único, y de un mundo creado por ese Dios.
La idea de la creación es revelada. Una vez establecida como creencia, plantea graves problemas ontológicos. El principal se deriva de la división del orden del ser (es decir, de todo lo que hay) en dos mundos opuestos, y, en apariencia, irreductibles:
1- Dios ser infinito y perfecto; y
2- los seres creados, contingentes, finitos4, impropiamente llamados seres.
¿Cómo es posible?
La explicación se encuentra en el concepto revelado por Dios de Sí mismo, que es en parte la clave de la metafísica cristiana, y principio de la ontología tomista.
El concepto del Dios revelado es una cita del libro del Éxodo. Dice así: "Yo soy el que soy, y así dices a los hijos de Israel: El que es me envía a vosotros". Es decir, Dios es el SER y consiste en existir, pero en la Biblia no hay metafísica. La cita sólo tiene sentido en la tradición filosófica occidental, en concreto en la filosofía griega, que al margen de planteamientos religiosos había discutido la distinción Ser/No Ser, y había encontrado que el ser (en el sentido radical de existir), tenía unos atributos determinados que se imponían a la razón, por ejemplo eternidad, unicidad, inmutabilidad, etc. Hace notar Tomás de Aquino que como era lógico aquí razón y fe coinciden: Dios dice de sí mismo lo que la filosofía había descubierto en el Ser. Etienne Gilson, medievalista contemporáneo, expresa así el concepto tomista de Dios: "Lo que es por sí, y no hecho se ofrece, en efecto, al pensamiento como el tipo mismo de lo inmutable y de lo acabado. El ser divino es necesariamente eterno, puesto que la existencia es su esencia misma; no es menos necesariamente inmutable, puesto que nada puede agregársele sin destruir su esencia al mismo tiempo que su perfección. Es, en fin, reposo, como un océano de sustancia íntegramente presente a sí, y de quien la noción misma de acontecimiento, es tarea desprovista de sentido. (...). La perfección del ser no solo exige todos los acabamientos, excluye todos los límites, engendrando por lo mismo una infinidad positiva que niega toda determinación".
El problema que se plantea es el siguiente: Si Dios es el ser sin más, el verdadero ser, las demás realidades ¿qué son?, ¿son sólo apariencias?, ¿son partes de ese ser?. "Desde el momento en que se dice que Dios es el SER, está claro que en cierto sentido sólo Dios es. Admitir lo contrario es comprometerse a sostener que todo es Dios, lo que el pensamiento cristiano no sabría hacer, no solo por razones religiosas sino también por razones filosóficas, de las cuales la principal es que si todo es Dios no hay Dios. En efecto, nada de lo que conocemos directamente, posee los caracteres del SER. En primer lugar, los cuerpos no son infinitos, puesto que cada uno de ellos está limitado por su esencia que lo determina al definirlo. Lo que conocemos es siempre tal o cual ser, jamás el ser, y aún suponiendo efectuado el total de lo real y de lo posible, ninguna suma de seres particulares, podría reconstruir la unidad de lo que es, pura y simplemente. Pero hay más. Al "Yo soy el que soy" del Éxodo, corresponde esta otra cita: "Yo soy el Señor y no cambio". Y en efecto, todos los seres por nosotros conocidos se hayan sometidos al devenir, es decir, a la mudanza; no son seres perfectos e inmutables, como lo es necesariamente el ser mismo" (Etienne Gilson).
Concluimos:
1- Dios es el ser pura y simplemente (eterno, necesario, infinito y único).
2- Los seres no forman parte de este ser, porque el ser único no puede estar formado de partes. Todo no es Dios.
3- Los seres son "adjetivos", es decir, no necesitan ser. La perfecta unidad del SER (Dios) excluye toda multiplicidad; lo múltiple y cambiante ni quita ni pone a Dios; pero podría no ser, es decir, los seres aparecen como contingentes.
Contingencia significa, que se tiene la existencia de modo participado, los seres contingentes no son partes del SER, participan en el SER. Tomás de Aquino dice: los seres contingentes distinguen su esencia de su existencia (y esta última no la tienen por sí), y en Dios, Ser necesario, Esencia y Existencia se identifica: Es el ser que consiste en existir. Los demás seres consisten (por su esencia) en ser ángeles, hombres, animales, plantas, etc.; y esa esencia tiene además una existencia.
Frecuentemente se confunde contingencia con creación, es decir, el ser contingente, lo es por ser creado, y lo creado por serlo es contingente. Falso. La contingencia la descubre la razón en la pluralidad de seres que además son cambiantes, y de ahí se deduce la necesidad de una creación y no al revés.
Además, admitiendo que la contingencia de los seres se deduce, racionalmente de la necesidad del ser, esto sería situar las pruebas de la existencia de Dios en un plano "a priori", es decir lo contrario de lo que nuestro autor considera correcto, deducir de la contingencia la necesidad ("a posteriori" y no al revés).
La composición de los seres contingentes. Potencia (Esencia) y Acto (Existencia), requiere una efectuación al término de la cual se encuentra el ser necesario. De ahí la necesidad de una prueba a posteriori, que se remonta por distintos caminos (vías), de los seres a Dios. De este modo se muestra:
1- El modo de la creación.
2- La necesidad de que el SER sea identificado con Dios.
La relación entre el SER, y los seres, postula una relación de causalidad. La causación es la explicación más coherente para una relación entre lo contingente y lo necesario, sin que esto último (Dios, el ser necesario), pierda, ni gane nada en esa relación. Por tanto todas las vías de Tomás de Aquino se basan en el concepto de causalidad, y al final de cada una de ellas aparece la causa, según los cinco aspectos descubiertos por la experiencia en los seres contingentes:
1- Primer motor.
2- Primera causa.
3- Ser necesario.
4- Ser perfecto.
5- Ser inteligente (ordenador o causa final).
Que estos cinco atributos confluyan en el mismo principio determinan su carácter divino, y permite de nuevo identificar a Dios con el SER.
De la misma manera, el modo de la creación ha de ser causal, es una causación radical que consiste en otorgar el ser de modo absoluto. Cada ser causa en la medida misma de su propio ser; por eso los seres finitos sólo pueden ser causas segundas (causan el ser de modo finito). Por eso solo Dios (el SER, el existir puro) puede causar el ser de modo absoluto. Propiamente las causas segundas no causan el ser.
2.4.- Estructura de la realidad creada. 
Tomás de Aquino da una visión jerárquica y piramidal de la realidad creada. Supone de entrada una separación infinita entre Dios y las criaturas. Ningún ser recibe la plenitud de la perfección divina. Dios no crea más "dioses", sino seres que reciben la existencia en el acto creador. Pero ninguno de esos seres, que recibe la existencia puede serla. Son seres compuestos, y por lo tanto estructurados según esa composición.
La jerarquía viene dada de mayor a menor simplicidad (menor a mayor composición). Por lo tanto, por la cercanía al puro existir de Dios en la cúspide de la pirámide están los ángeles, que sólo tienen una composición entitativa (esencia y existencia). Nuestro autor niega que todos los seres creados estén compuestos de materia y forma. Los ángeles no tienen materia, son puras formas sin materia, por eso cada ángel es una especie.
La materia es principio de individualización, la forma es el principio de perfección específica. En el caso del hombre, la multiplicidad se explica porque la forma se contrae o se individualiza en la materia. Los ángeles al no tener materia, su forma no se individualiza, son formas puras, cada uno diferente al otro, pero no sólo numérica, sino específicamente.
En una escala inferior están los hombres con alma, que es su forma sustancial, unida al cuerpo (su materia), constituyéndose una sustancia racional, que es el compuesto humano. A partir de este nivel, las sustancias del mundo corpóreo están compuestas de materia y forma, a la vez y además, tienen la composición radical de todo ente: esencia y existencia.
El modo de conocer peculiar humano, pone de manifiesto que el hombre es la intersección entre lo meramente corporal y espiritual. Por su cuerpo comienza conociendo todo sensiblemente. Por su intelecto abstrae de las cosas sensibles formas o esencias inteligibles, gracias al proceso de abstracción.
Tomás de Aquino distingue tres grados de abstracción. En ellos se prescinde progresivamente de las condiciones materiales, hasta llegar a formas cada vez más puras. En el 1º grado de abstracción se prescinde de la materia individual, es decir de las características individuales de los seres. Se llega así a esencias que a pesar de esta abstracción siguen refiriéndose a una materia sensible, porque los conceptos que se expresan (hombre o animal), aunque pensados en general, implican materia. En el segundo grado de abstracción, se prescinde de esta materia sensible, alcanzándose esencias, que implican materia inteligible, es decir, que sólo puede ser pensada, pero en rigor, no se puede ejemplificar de modo sensible. Es el caso de la abstracción matemática. Las esencias de los números o las figuras geométricas son sólo materia inteligible. Se prescinde de toda materia en el tercer grado de abstracción, o grado metafísico, en el cual se alcanzan formas puras de ser, que aunque de modo análogo5, conviene tanto a seres materiales como inmateriales.
El alma humana, aunque esencialmente vinculada al cuerpo, puede existir con independencia de éste, puesto que sus funciones superiores (entendimiento y voluntad) no se limitan a lo sensible, sino que tienen por objeto, realidades inmateriales. El alma es una forma que pudiendo realizar operaciones sin el cuerpo, puede existir independiente de él, como sustancia incompleta.
Sin embargo, los seres sólo sensitivos (animales), o sólo vegetativos (las plantas), como no realizan operaciones, al margen de la materia y lo sensible, sus formas (almas para Aristóteles) no pueden existir sin la materia (sus cuerpos). Son por lo tanto un grado inferior del ser en la estructura jerárquica de la creación, porque sus formas son corruptibles con el compuesto.
Las formas de los seres inertes, y de los elementos primeros, por actuar directamente sobre la materia prima son las más imperfectas.
Quedan aún, en un grado inferior, las formas accidentales, porque su ser no es un existir en sí (definición de sustancia), sino un ser o existir en otro, (definición de accidente).
En la estructura de todo lo creado, por debajo de toda realidad, está la pura potencialidad de ser, es decir, lo que nunca es sin un acto o forma: materia prima.
En esta concepción de todo lo creado, nuestro autor utiliza las nociones de acto y potencia como esquema explicativo de las demás estructuras entitativas: sustancia y accidentes, materia y forma. Une por último a estos conceptos la distinción entre esencia y existencia (única innovación ontológica respecto a Aristóteles). Esta innovación permite entender el orden de los seres contingentes, orden participado, compuesto y finito, pero por todo ello, efectivos, reales, ni apariencias ni partes del SER, porque han recibido el acto de ser, por medio del proceso causal que es la creación.
La estructura jerarquizada se corresponde perfectamente con la mentalidad e ideología típica de la Edad Media (como en lo político, en lo social y en lo económico el feudalismo).
2.5.- Ética y concepción tomista del Estado. 
Nacen su ética y su política de la metafísica, y por lo tanto se corresponden con la estructura que acabamos de ver de la creación. Su ética es teleológica y eudemonista, como la aristotélica. La gran diferencia está en la precisión que sobre el Bien y la felicidad añade Tomás de Aquino. Dios es el Bien, fin último; y la bienaventuranza (visión beatífica) la felicidad perfecta en Él, tras la muerte.
La moral hace referencia al gobierno divino del mundo (Providencia), la ley divina. Dios gobierna el mundo mediante la "ley eterna", la cual está participada en las criaturas como "ley natural". Lo moral, en el hombre, es la interpretación y aplicación racional de la ley natural. El primer precepto de la ley natural, equivalente al primer principio de la razón, es hacer el bien, es decir, lo que naturalmente todos los seres apetecen. Virtud y sus correspondencias con la naturaleza son tomados estrictamente de Aristóteles, con el añadido divino regulador.
La teoría política es la única discrepancia radical entre nuestro autor y Agustín de Hipona. Para éste, el Estado debía ser un instrumento coercitivo, es decir, para reprimir la naturaleza caída (pecado original), por la que el hombre tiende al mal. El Estado surge para imponer el orden, mantener la paz y castigar el crimen.
Tomás de Aquino explica que no es la naturaleza caída del hombre la que explica el gobierno. Aún antes del pecado original, el hombre necesita un gobierno. Es en esto, como en todo, realista. No sólo parte de una sociedad de hecho, la del sg. XIII, sino que cree que la inmensa mayoría necesita de una dirección externa, que habrán de llevar a cabo los más capaces.
Sin contenido peyorativo, nuestro autor tiene una concepción elitista: "El hombre es por naturaleza animal social. Por ello, en estado de inocencia, si no hubiera pecado, los hombres habrían vivido igualmente en sociedad. Pero una vida social para muchos no podría existir si no hubiera alguien que los presidiera y atendiera al bien común". Incluso los más capaces, por el hecho de serlo, tendrían discrepancias y para conseguir el bien común (el de todos), necesitarían de un Gobierno.
Hacen falta 3 cosas para formar una sociedad:
1- Paz.
2- Dirección hacia el obrar bien.
3- Un gobierno que conceda las cosas necesarias para vivir bien.
Dos de estas condiciones son externas y materiales. Justifican una función coercitiva del estado. Pero otra es la función más importante, que no consiste sólo en evitar el mal, sino en producir y conservar las condiciones que sean necesarias para que los ciudadanos obren bien.
La autoridad proviene de Dios que, para Tomás de Aquino, no exige especial designación divina. Quien ostenta el poder, representa la voluntad de Dios (Providencia), sin que ello le exima de representar y defender a los gobernados.
Combina las formas políticas de Aristóteles. En la cúspide del Estado debe darse una monarquía. En la administración debe darse la aristocracia, (en el sentido etimológico), y por último debe darse democracia en los niveles de Gobierno menos complejos.

Redacción

Información Adicional

NOTAS:
1.- En esta solución se incluye el argumento ontológico de la existencia de Dios propuesto por Anselmo de Canterbury, más tarde rechazado por Tomás de Aquino y admitido por Descartes: Todos tenemos una idea de Dios, "ser mayor que el cual no puede haber otro", ser perfecto; como es más perfecto existir en la razón y también en la realidad, que sólo en la razón, para no caer en contradicción el "ser mayor que el cual no puede haber otro", en el que pensamos, debe existir.
2.- Escolástica: Filosofía y teología de las universidades de final de la Edad Media. Es la corriente de pensamiento que sigue las enseñanzas de Santo Tomás.
3.- Contingente: Lo que siendo, podría ser o no ser. Opuesto a necesario.
4.- Lo contrario de infinito. Es sinónimo de limitado.
5.- Analogía: Es un modo de predicar o atribuir características de un ser a otro, en un sentido igual, en otro sentido, distinto.

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