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Anterior: I.- Método y realidad en la filosofía racionalista. Volver al principal : Historia de la filosofíaSiguiente: El empirismo. Conocimiento y ética. Locke.

II.- Método y realidad en la filosofía racionalista.

1.- INTRODUCCION. 
Suele entenderse por racionalismo el modo de pensamiento filosófico que aparece en Europa durante el s. XVII, y suele oponerse al empirismo, predominante en las Islas Británicas. Ambas filosofías no son del todo contrapuestas, pues admiten tesis comunes. La principal diferencia reside en el modo de entender la razón. El racionalismo tiene como prototipo la razón matemática, teórica. Los empiristas consideran la razón desde un punto de vista práctico, pero para ambos "razón" es la "palabra mágica" que representa la objetividad frente a los prejuicios, lo intelectual frente a lo revelado.
Racionalismo continental: se centra en el hombre como punto de partida para tratar los temas de la filosofía tradicional (Dios, el mundo y el alma), queriendo conectar con los orígenes de la filosofía clásica y la consideración de la Edad Media como un período de oscuridad en la historia de la filosofía (impuesto por el Renacimiento).
Propiamente el racionalismo como corriente filosófica nace con Descartes culminando con Leibniz a principios del XVIII. Tiene su continuación en el idealismo hasta que, contemporáneamente, se abandone la metafísica como principal tarea de la filosofía.
El intelectual del XVII, se encuentra sin los puntos de referencia tradicionales, por ejemplo, se imponía una nueva imagen de Dios más íntima, en cierto sentido cercana a los planteamientos de S. Agustín. Por otra parte, desde el siglo anterior la ciencia había caminado de espaldas a la tradición aristotélica, por considerarla en el contenido estéril y en el método inoperante. La física y la matemática se habían convertido en "la Biblia", para comprender el mundo. La eficacia del método científico se trasladó a la filosofía y en la teoría del conocimiento, el racionalismo exageró el papel de la conciencia ayudada por el método matemático y minimizó el papel de la experiencia. Máxima del racionalismo será: no hay más fuentes de conocimiento y verdad que la razón.
Además el racionalismo, fue fiel al principio de inmanencia nacido en el nominalismo1 del XIV, lo que se concreta en que el punto de partida del análisis filosófico es el Yo. Toda construcción especulativa debe dar sentido a la razón individual frente a la revelación divina y a la visión tradicional del mundo. El racionalismo fue un intento de explicar un nuevo mundo para un hombre que se define no por ser hijo de Dios, sino por poseer una razón infinita e ilimitada, instrumento adecuado para dominar y transformar su mundo.
2.- TESIS FUNDAMENTALES DEL RACIONALISMO. 
Tres son los principios racionalistas: Un nuevo método que sustituye a la lógica aristotélica; el grado más alto de conocimiento es la intuición intelectual; y el sustancialismo: la realidad es sustancial.
2.1.- Lógica y método.
Todo filósofo moderno que se preciara debió escribir un libro sobre el método. Los ejemplos más claros son: En Descartes: "Reglas para la dirección del espíritu", y "Discursos del método". En Spinoza: "Tratado sobre la reforma del entendimiento". Y en Leibniz: "Ars convinatoria".
El método racionalista se puede caracterizar negativa y positivamente:
Niega validez a la lógica aristotélica y a la lógica formal del silogismo de los escolásticos. Se sustituye la lógica de tres tiempos por otra binaria en la que cada eslabón de una deducción se une sin intermediarios a la premisa anterior (como los pasos que se siguen en la resolución de una ecuación).
Desde el punto de vista positivo el método racionalista atendiendo al contenido del pensamiento (no es una lógica formal), se organiza sobre el modelo de las matemáticas permitiendo una deducción (de lo general a lo particular), que avanza con identidades y diferencias. Para un racionalista ni la ciencia ni la filosofía pueden perderse en razonamientos analógicos. Solo las matemáticas permiten un método exacto e inequívoco.
2.2.- Teoría del conocimiento.
El modo de conocimiento es la intuición intelectual, que por ser directo, inmediato y evidente, es el único capaz de manifestar la verdad de las cosas, lo racional de la realidad. Todo el saber se construye a partir de la razón mediante intuición y deducción. La auténtica facultad del conocimiento es la razón, negándose esa facultad a la sensibilidad. Esto obliga a mantener que la forma y el contenido del conocimiento no proceden de la experiencia sensible y a reconocer el innatismo de las ideas. Los objetos del conocimiento no son las cosas, sino las ideas que son inmediatamente percibidas por la Razón.
En Descartes, además debemos distinguir entre ideas adventicias (rechazables por dudosas al proceder de los sentidos), facticias (rechazables por ser construcción de la mente a partir de otras) e innatas (las únicas seguras). Estos son los tres tipos de ideas, para Descartes, que en general entiende como todo aquello que el espíritu humano concibe de modo inmediato.
¿Cómo podemos admitir que nuestro conocimiento de ideas (en cuanto a su contenido objetivo, no como actos mentales) sea a la vez conocimiento de las cosas mismas?. La única respuesta que tiene el racionalismo es el Gnoseologismo2. 
2.3.- Sustancialismo.
La Ontología racionalista defiende que toda realidad es sustancial que "ser" es "ser sustancia". Con ello pretende ser heredero de la tradición aristotélica, sin embargo las modificaciones que introduce en el concepto de sustancia impiden mantener esa tradición, lo único que queda de Aristóteles es que la sustancia es el modo más propio del ser.
Los racionalistas se diferencian por su concepto de sustancia (enumeran y definen clases de sustancias). Descartes, por ejemplo, distingue una sustancia infinita y dos finitas. Spinoza defiende una sola sustancia con infinitos atributos y modos. Leibniz defiende infinitas sustancias (mónadas) armonizadas por la 1ª, que es Dios.
3.- LEIBNIZ. 
3.1.- El ideal del sabio.
Leibniz pretendía realizar el ideal del sabio: Unir lo lógico y lo óntico, definiendo el saber humano como un saber de principios y por principios, porque los principios son los únicos enlaces entre lo pensable y lo existente, entre lo lógico y lo real; siendo el entendimiento la sede de esos principios, llegar a la verdad no es imposible. El punto de vista del hombre, como sujeto de conocimiento, no está limitado por la percepción sensible, sino abierto al infinito por la condición del pensamiento que transciende el orden de los fenómenos.
Por los principios el entendimiento obtendrá hipótesis y teorías para explicar los fenómenos y así, no sólo serán verificados por la experiencia, sino probadas a priori y con necesidad por una relación más profunda, es decir, Leibniz subordina la experiencia al entendimiento, afirmando que el ideal del sabio está por encima del ideal científico.
En el entendimiento no debe haber elementos irracionales: Toda verdad de hecho debe ser reducida a verdad de razón. Esta es la peculiaridad del racionalismo de Leibniz: El saber humano no puede reducirse a los fenómenos, sino llegar al conocimiento de la realidad que se oculta tras ellos. El mundo sensible no es utilizado para explicarlo sino que es explicado para utilizarlo. El correcto procedimiento es el siguiente: Se verifican "a posteriori" las teorías construidas a priori sobre la realidad.
El fin de la investigación del hombre sobre el mundo resulta que no está en el mismo mundo sino en el hombre que lo piensa y lo conoce.
De entre todas las ciencias, la verdadera filosofía es sabiduría, "que consiste en un perfecto conocimiento de los principios de todas las ciencias y del arte de aplicarlos", es la ciencia de la felicidad, el estudio de la sabiduría.
3.2.- Dinamismo.
Para entender la física y la metafísica de Leibniz hay que comprender la crítica que hace a Descartes, para Descartes era indiscutible la infinita invisibilidad de la materia en partes extensas (átomos). Si el átomo compone toda la materia ha de ser necesariamente extenso. Pero por otro lado si teóricamente la extensión es siempre divisible y átomo significa indivisible resulta entonces que la idea de un átomo material es contradictoria (Leibniz).
Así Leibniz sustituye el concepto átomo por el de mónada, que significa unidad simple, sustancia simple e individual que compone el mundo real. Si existen sustancias compuestas necesariamente deben existir sustancias simples que no pueden ser materiales sino espirituales constituyéndose como energía y fuerza. De ahí que la física de Leibniz se caracterice por el dinamismo, frente al mecanicismo de Descartes.
Consecuentemente hay que abandonar la teoría de la constancia de la cantidad de movimiento y el principio de inercia para sustituirlo por el principio de fuerza o de energía cinética, si Descartes creyó que la cantidad de movimiento permanecía inalterable en el universo por confundir materia y extensión, Leibniz cree más bien que los cuerpos son en realidad energía, no sólo figuras geométricas que transmiten movimiento.
3.3.- Metafísica.
Leibniz parte de la física que acabamos de ver para elevarse al terreno de la metafísica, la solución que le da a los problemas de la física le llevan a establecer los principios básicos de su metafísica en su libro "Monadología"; vamos a ver dos aspectos: la mónada aislada y la relación entre mónadas. No pueden perecer porque son simples, no pueden disgregarse en partes. Su origen no puede estar en la reunión o síntesis de partes más elementales, porque son simples; solución: las mónadas tienen que ser creadas por Dios.
No pueden recibir ningún influjo exterior; nada puede introducirse en ellas ni nada puede salir de ellas porque son simples. Al poseer entonces subsistencia independiente la actividad de la mónada ha de ser espontanea. No puede recibir (cerrada sobre si misma) ninguna causalidad procedente del exterior.
Relación Mónadas: Este es el clásico problema entre la comunicación entre las sustancias. Leibniz dice que hay 3 soluciones para esto:
1.- Para la filosofía vulgar, las mónadas están sometidos a influencia recíproca sin explicarnos nada más(esto está en contradicción con la incomunicabilidad de la mónada).
2.- Dios de modo inmediato y continuo las relaciona: Dios por su providencia hace concordar la actividad de la mónada (habría que admitir la tesis del milagro perpetuo).
3.- Doctrina de la armonía preestablecida: Hay que imaginar las mónadas como relojes construidos por Dios que siempre funcionan compenetradamente. Esta es la solución que adopta nuestro autor.
3.4.- El problema de la libertad.
La tesis de la armonía preestablecida señala por un lado una organización universal inquebrantable y por otro supone la concepción de la sustancia individual (mónada) con una actividad propia y autónoma. EL problema dentro de esta tesis es la libertad humana. Parece imposible hablar de libertad si la actividad de la mónada es un desarrollo de las virtualidades que contienen según la acción creadora y determinante de Dios.
Leibniz resuelve el problema de la siguiente manera. La libertad debe entenderse como ausencia de coacción, violencia o imposición del exterior, es decir, la espontaneidad interna de la mónada es su propia libertad, encaminándose a la realización del mejor de los mundos posibles (el previsto por Dios).
3.5.- El conocimiento.
La teoría del conocimiento de Leibniz es culminación de la epistemología racionalista iniciada por Descartes (pretensión de universalidad y necesidad para la ciencia). En segundo lugar es una respuesta al Empirismo inglés, especialmente Locke, que pretendía poner el origen y el valor del conocimiento en la experiencia. Si esta es limitada, todo lo que de ella se deduzca será también limitado, poniendo en entredicho el carácter universal de la ciencia.
Leibniz distingue dos tipos de verdades, verdades de hecho y verdades de razón (de los que hablamos brevemente).
1.- Verdades de hecho: Son las que nacen de la experiencia sensible, se caracterizan por su contingencia y se refieren a realidades efectivas. Se rigen por el principio de razón suficiente: Nada ocurre sin una razón suficiente, es decir, sin que sea posible, al que conoce suficientemente las cosas dar una razón que baste para determinar porqué es así y no de otro modo.
2.- Verdades de razón: Son verdades innatas, a las que se llega, haciendo explícitas las capacidades propias de la razón. Las verdades de razón se manifiestan por el funcionamiento interno del entendimiento, sin necesidad de experiencia alguna. Se rigen por el principio de contradicción, por ejemplo, el funcionamiento de las mónadas es una verdad de razón coherente con el principio de contradicción, concretamente, el conocimiento estrictamente racional se explica por la actividad de la mónada quien percibe sus propias afecciones.
Según todo esto todo lo que es, por el hecho de ser algo real, es algo inteligible, y por el contrario no se puede afirmar con verdad la realidad de algo si no es inteligible. Así el principio de inteligibilidad de las cosas se convierte en el criterio de verdad (adecuación con la realidad). Ej. : La mesa es inteligible porque conocemos que la ha construido un carpintero. No se puede explicar que exista aquí y ahora una mesa (un hecho), sino es porque la ha construido alguien. A los conocimientos de hechos hay que encontrarles su razón para que pasen a ser verdades de razón.
Podemos ahora determinar el ideal del conocimiento: Muchas de las razones que fundamentan razones de hecho son a su vez hechos que necesitan otra razón anterior para ser inteligibles (Ej.: El carpintero también requiere su razón suficiente para que sea también inteligible). El ideal será encontrar un hecho que a su vez sea su propia razón, esto es Dios, Dios tiene en sí mismo su propia razón, en él no se puede encontrar ninguna verdad de hecho.
Dios conoce todas las razones de los hechos, y por ello las verdades de hecho en Dios se convierten en verdades de razón, y este es el ideal del conocimiento, conocer todo como verdades de razón. La actividad de conocimiento del hombre es un trabajo progresivo sin final para convertir las verdades de hecho en verdades de razón.

Redacción

Información Adicional

NOTAS: 
1.- El nominalismo es uno de los principios de la filosofía de Ockam, crítica de la síntesis entre cristianismo y aristotelismo, intentada por Tomás de Aquino. El punto de partida es un empirismo epistemológico que le lleva a ejercer una crítica radical a todo elemento innecesario del edificio filosófico. Admitiendo que es posible conocer intuitivamente lo individual, sin recurso alguno a la abstracción y a entidades ocultas, formas o conceptos (entidades todas, a las que aplica el criterio de economía del pensamiento, conocido como navaja de Ockam, y consiste en no multiplicar entes sin necesidad), construye su propia teoría del conocimiento. No hay propiamente universal (ni es concepto, ni es real), e sólo un nombre. Los nombres sólo se refieren o a individuos o a cualidades del individuo. En esta reducción de la referencia de los nombres está su nominalismo. Con su teoría del conocimiento intuitivo individual ha de rechazar los clásicos argumentos escolásticos para la existencia de Dios; o Dios es conocido intuitivamente, y no lo es, o sólo es posible la fe en Dios. El nominalismo se orienta, así, hacia una ciencia física cada vez más interesada en indagar cómo suceden los fenómenos, que en conocer la realidad subyacente a ellos. Se abre un camino para la matematización de la ciencia física por el que transcurrirán lentamente los seguidores ockamistas.
2.- Dios es la única garantía de conocimiento; es lo único que nos permite trascender del ámbito de nuestra conciencia hasta el mundo real.
 

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