Alejandría - La Biblioteca¿Quieres un blog como este?. Date de alta aquí.
Volver a la portada
Portada
Lista completa del contenido
Búsqueda
Enviar un e-mail al buzón de sugerencias.
Consúltenos
 Portada 
 Filosofía / Ensayos 
 Aventuras 
 Ciencia Ficción 
 Técnicos 
 Infantil 
 Esotérico 
 Poesía 
 » Filosofía / Ensayos 
Anterior: La filosofía española contemporánea. Ortega y Gasset. Volver al principal : Historia de la filosofíaSiguiente: El existencialismo: Sartre.

La filosofía española contemporánea. Unamuno.

1.- INTRODUCCIÓN. 
Es un tópico preguntar si hay o no concepción filosófica en Unamuno. Esto proviene de una exigencia de rigor y universalidad en el pensamiento filosófico que no encontramos en este autor. Pero desde la perspectiva contemporánea, o al menos desde la ruptura que supone Nietzsche frente a la idea anterior, Unamuno cumple con el ideal de compromiso con la vida, con el hombre concreto e individual que encuentra o, al menos, busca repuestas ante los acontecimientos y experiencias de la existencia. Por lo tanto, podemos concluir que desde el concepto de filosofía tradicional, no es el pensamiento de Unamuno filosófico, ni universal, porque apuesta por el individuo, ni riguroso, porque comprende que la existencia del individuo es contradictoria.
Sin embargo, podemos añadir una característica en el pensamiento de Unamuno, que le asemeja a la filosofía tradicional, o al menos clásica. La auténtica filosofía emana de la capacidad de asombro, ante lo que se presenta como inexplicable; es siempre problemática. Unamuno intentó toda su vida clarificar el misterio de la existencia humana, con un afán problematizante, y, originalmente, desde un punto de partida a-filosófico o pre-filosófico: la razón no determina el pensar, sino que está determinado por el sentimiento. "Sentir es más radical que pensar, pues no basta pensar, hay que sentir nuestro destino". 
2.- RESUMEN DE SU PENSAMIENTO. 
La filosofía de Unamuno es, propiamente, la que se contiene en Vida de don Quijote y Sancho (1905), Del sentimiento trágico de la vida (1913) y La agonía del cristianismo (1925). En estas obras aparece fuertemente influido por el existencialismo de Kierkegaard, con el acento puesto en el individuo concreto y la situación de angustia y agonía que define al hombre. La esencia de la vida es un ansia de no morir y el deseo de eternidad, y la angustia, que procede del conflicto entre fe y razón: la agonía, llega a la hora de argumentar racionalmente la eternidad. Unamuno prefiere, a la fe racional, la fe voluntarista, la que entre el sentimiento y la razón, se decide por el primero, inmersa siempre en dudas, pero con la voluntad decidida de "crear lo que no vemos", parafraseando la definición de fe de San Pablo. Esta fuerza de voluntad la ve encarnada en la figura literaria de don Quijote, cuya vida ejemplifica la lucha por la supervivencia y la inmortalidad, como respuesta, o solución, al sentimiento trágico de la vida. La filosofía misma no es -ni ha sido- otra cosa, sostiene, que reflexión sobre este mismo sentimiento. Su decisión a favor de la vía quijotesca de la "sinrazón" explica que escogiera el teatro, la novela y la poesía para exponer, también en estos géneros literarios, sus ideas filosóficas.
3.- CONTRADICCIÓN METAFÍSICA DE LA EXISTENCIA. 
La existencia del hombre concreto, no de la especie, es una contradicción. Hay un conflicto existencial que define más propiamente al hombre que la tradicional fórmula del animal racional. La unidad de espacio, acción y propósito, y un principio de continuidad en el tiempo son lo que identifican al individuo.
3.1.- Individuo y subsistencia. 
El quehacer filosófico tiene como punto de partida la contradicción del ser humano concreto. El hombre debe enfrentarse para sobrevivir con ese conflicto, el cual sólo es el comienzo de la agonía del hombre, su lucha por la eternidad. Hay una primacia por la sunjetividad, que se manifiesta en el planteamiento de que el mundo es para la conciencia, no lejos de la itencionalidad de Husserl o el existencialismo. Para Unamuno, hay un momento de la existencia en que nos reconocemos o experimentamos a nosotros mismos frente al mundo. La existencia humana está amenazada por la muerte si no se satisfacen los instintos. El dominio del mundo garantiza la subsistencia
El conocimiento tiene un doble papel en el dominio del mundo. Por un lado, tiene el fin concreto de permitir la subsistencia; y por otro, pasado el primer momento, se logra un dominio sobre sí que permite la reflexión sobre la existencia y lo que será de ella tras la muerte. Esto es el conocimiento existencial, que nos hace experimentar la necesidad de la inmortalidad, y nos muestra la contradicción angustiosa del saberse finito y el anhelo de infinitud.
3.2.- Función de la razón en la existencia. 
La expresión, "la razón es enemigo de la vida", muestra como para Unamuno, el conocimiento racional, además de servir al éxito de la existencia, se contrapone al anhelo de inmortalidad. Unamuno cita algunos fragmento de la Ética de Spinoza para justificar, mediante el "argumento de autoridad", el supuesto de que todo ser se define por mantener la existencia. El hombre se relaciona con los demás para satisfacer el citado anhelo de inmortalidad, mediante la relación sexual, por ejemplo, o por la obtención de fama.
Admitiendo el valor de la razón para ordenar y clarificar lo que se nos muestra confuso y caótico, señala su incapacidad para solucionar el problema de la inmortalidad. Por esto reivindica, exige al modo de Nietzsche, el levantamiento volitivo del hombre contra la razón.
3.3.- Función del sentimiento en la existencia. 
El sentimiento y la voluntad deben sustituir a la razón y la fe dogmática, incapaces de resolver la angustia vital por la muerte. La vida es, en realidad, la constante lucha entre fe y razón, entre voluntad e inteligencia. Señala Unamuno la constante histórica de ese enfrentamiento; en el que, unas veces, se ha vitalizado la razón y, otras, al contrario, ha predominado ésta sobre los valores vitales. No hay que confundir la fe, "a secas", el deseo o sentimiento de sentido vital, también leligioso, con el dogmatismo teológico, que es, en realidad, una racionalización que pervierte la fe.
Hay toda un filosofía, elaborada o no, en todo hombre y que Unamuno llama sentimiento trágico de la vida". Es conciencia, lo que nos hace "enfermos" comparados con los animales. Preguntar sobre la consistencia del hombre, en qué consiste, qué es, es la problemática de la conciéncia.
La esencia de la conciencia es la existencia, es decir, un convertirse en objeto, salir de sí mismo y contemplarse: "situarse fuera de la intimidad personal, de la conciencia". Es contradicción. El hombre es problemático. Se percibe cuando se hace objeto de sí mismo. En este desdoblemiento descubrimos la realidad más íntima: somos existiendo en conflicto.
La experiencia angustiosa de mi conciencia es inseparable de la conciencia del tiempo, pues la angustia procede del saberse históricos. En el tiempo nos sentimos "siendo y dejando de ser". Es ineludible la pregunta sobre lo permanente en este saberse en el devenir. Unamuno, entonces, recurre al término "intrahistoria".
Pretende que la intrahistoria sea la realidad eterna, sustentadora del presente y del tiempo. "Algo" que permite el ser y el dejar de ser de los acontecimientos. Se contrapone a lo histórico. Lo histórico es lo sometido al suceso externo y pasajero, mientras que lo intrahistórico es el "alma" del tiempo y el origen de la temporalidad.
4.- CONCLUSIÓN. 
La filosofía de Unamuno es un reflexión sobre la vida, más allá del conocimiento racional o las respuestas teológicas, y que significa reflexión sobre la muerte. "La esencia de la vida es irracional". No se hace esta reflexión de modo general ni académico, sino en lo que respecta al individuo concreto, a su vida personal. Caben dos posibilidades ante la angustía existencial de la muerte:
- Enfrentarse consigo mismo y alcanzar la vida auténtica y trágica, aquélla del que toma conciencia, del que se sabe limitado y finito.
- Quedar hundido en la temporalidad y lo histórico, en una existencia cotidiana, rutinaria y trivial.

Redacción

Anterior: La filosofía española contemporánea. Ortega y Gasset. Volver al principal : Historia de la filosofíaSiguiente: El existencialismo: Sartre.
© 2008Powered by NIDAVAL